¿Sabes esa sensación de que nada es suficiente? ¿De que lo que debería ser no es? ¿De que nisiquiera esforzandote, nisiquiera queriéndolo o deseándolo lo suficiente es posible? Pues bien, asi es como me siento ultimante respecto a él, repecto a todo. Y creo que si eso pasa es que quizás no teníamos nada que hacer desde el principio.
¡Atención!
Don´t Copy. Los textos son míos y, en el caso de no serlos lo especifico. Disfruten del blog
Toda una vida.
Éramos distintos imposibles...
¿Sabes? No voy a cuidar tus pasos. No te puedo defender de ti.
sábado, 7 de enero de 2012
miércoles, 12 de octubre de 2011
Se puede decir más alto pero no más claro...
Me acerqué a Él y le miré directamente a lo ojos, y por enésima vez, fuimos víctimas de esas indescriptible conexión que se empeñaba en unirnos pero, esta vez,, era algo diferente. Había familiaridad, seguridad, confianza. Y justó ahí me di cuenta de que habíamos estado, y seguiríamos, siendo lo más erróneo el uno para el otro. Porque éramos demasiado diferentes. Pero, aún así, siempre encontraríamos el camino para encontrarnos. Porque pasara lo que pasara yo siempre estaría allí para Él y Él siempre lo estaría para mi. Era una relación totalmente autodestructiva, al menos en cuanto a lo que a mi se refería, pero me daba igual, prefería seguir viviendo de aquella manera que volver a no vivir en absoluto.
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Desde mi realidad (fragmento)
domingo, 21 de agosto de 2011
Ahora mismo, sólo me apetece gritar.
He caído. He vuelto a caer en sus redes y me odio.
A veces, ni yo misma sé por qué hago lo que hago pero, no debería haberle vuelto a hablar.
En la batalla hacia ninguna parte, éramos dos que jugábamos en equipo contrario. El partido estaba en empate, y habíamos declarado una paz no manifiesta, no hablarnos ayudaba a ello; claro que el constante vigilo y las miradas no eran el camino a la victoria, eran más bien el paso a la destrucción más absoluta, al menos en cuanto a lo que el corazón, mi corazón, se refería. Prefería, y aún lo hago, prefiero, que hubiéramos seguidos manteniéndonos alejados, a esa distancia prudencial que habíamos establecido tácitamente, antes volver al ni contigo ni sin ti. Porque ahora vuelvo al bucle en el que me siento estúpida por sentir algo que creo que hace mucho tiempo dejaste de sentir, si es que alguna vez lo sentiste.
Estoy divagando, como de costumbre, cuando se trata de ti y también me odio por ello. No quiero divagar. Sólo quiero tener el valor de ponerme frente a frente y acabar con ese silencio ensordecedor y lleno de palabras. De acabar con las miradas que ya ni sé interpretar. ¿Tan malas son las palabras que nos negamos a diario a utilizarlas para enfrentar una realidad que nos ha perseguido durante años? Hablar. Yo sólo quiero plantearme frente a ti y ser capaz de articular palabra, de hilar una frase coherente sin hacer evidente que aún, que ahora, que creo que siempre he estado obsesionada, sino enamorada, de ti, contigo.
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